La arquitectura es como el aikido:
Utilizas la energía existente y la transformas según tus deseos.
De la colaboración fructífera entre propietario y arquitecto nace un proyecto que se abre a las necesidades de quien lo habita.
Se trata de reconocer el ‘genius loci’.
Dar paso a lo nuevo para continuar la historia exige actuar con sensibilidad y de forma sostenible, con la mirada puesta en el futuro.
Aferrarse solo a lo antiguo, o repetirlo, acabaría con la historia.
Por tradición, comprometidos con el progreso
«El momento para ser feliz es AHORA… el lugar para ser feliz es AQUÍ»